domingo, 27 de abril de 2014

Orden Publico en Buenaventura

“Tal vez sí, tal vez no. Nos han hecho propuestas tantas veces y vea, seguimos igual o peor. Mi hijo menor se gradúa hoy de la Universidad del Pacífico y qué lo voy a poner a hacer. Y eso que a mi no me ha ido tan mal, porque le pude dar estudio”.
Polo* es un líder social del barrio Lleras de Buenaventura. Levantó a sus diez hijos en este sector de casas palafíticas, a punta de rebusque. Siempre anda muy elegante, pantalón de lino, camisa manga corta y zapatos de material. Lleva años trabajando por su comunidad. Recorre las calles polvorientas, transita por los puentes levantados para ingresar en las casas que se sostienen con palos de madera. Lleras es uno de estos barrios de baja mar que fueron construidos robándole metros al mar Pacífico. Saluda a las mujeres, acaricia la cabeza de los niños que corren a jugar en dos lanchas metreras.
“A mis hijos les ha ido bien, pero veo los de mis vecinas todo el día parados en las esquinas, buscando qué hacer, ya ni pueden ir a cortar madera porque eso es como narcotraficar. Está prohibido y los meten presos”, dice Polo. El martes, en la sala de su casa, estuvo pendiente del debate en el Senado, al que fueron citados los ministros para explicar la estrategia en el Puerto.
“Yo creo que lo que dijo el senador Alexánder es así. Todo para el puerto y nada para acá. Yo he visto muchos jóvenes morir y muchos otros ser detenidos. Aunque aquí pasan cosas, con el puesto permanente de la Armada y el CAI de la Policía la seguridad es mejor que hace unos años. Pero por Viento Libre, Muri Yusti y Alfonso López está peor. Y uno se pregunta por qué si allá permanecen los militares que llegaron en ese plan de choque”, agrega.